El impacto del cambio climático sobre la actividad de los aludes

Fuente: Neige et Avalanches, noviembre 2015, número 151, Revista de la Association Nationale pour l’Étude de la Neige et des Avalanches

Este artículo del blog es un resumen de un artículo que comprende tres secciones: la primera, el cambio climático: evolución reciente y proyecciones para el futuro en Los Alpes, la segunda, respuesta de la actividad de aludes al cambio climático: observaciones y proyecciones para el futuro, y la tercera, los dominios esquiables frente al cambio climático.

Por razones de brevedad me centro en la segunda sección, firmada por Nickolas Eckert, Gérald Giraud, Mohamed Naaim, Florie Fiacona, Christophe Corona, Aurore Lavigne y Daniel Goetz.

La primera sección, de Daniel Goetz, está muy relacionada y es interesante, apunta a incrementos estacionales de temperatura de poco más de 1,5 grados centígrados en invierno y hasta 2,5 grados centígrados en verano, hacia la mitad de este siglo. Siendo los incrementos esperados mayores hacia final de siglo. Sin embargo, hay estudios en curso para afinar las predicciones.

La sección segunda nos dice que la evolución previsible depende de diversos parámetros, que es compleja y no es fácilmente intuible.

Algunos resultados estadísticos de los últimos decenios en los Alpes franceses

Las estadísticas de la Encuesta Permanente de Aludes (EPA), analizadas sobre todo después de la segunda guerra mundial, dan una gran variabilidad interanual del número de aludes, con un máximo en torno al año 1980, seguido de un periodo decreciente. Inversamente ocurre con las altitudes de llegada de los aludes. Otra tendencia significativa es la disminución neta y regular de la proporción de aludes con aerosol desde los años 70, época en la que se inicia el registro en la EPA de esta información.

La disminución de aludes acompañada de una disminución de la proporción de aludes con aerosol coincide con un periodo de recalentamiento notable, y luego alrededor del año 2000 vuelven inviernos más rigurosos que ocasionan aludes de intensidad importante.

La relación entre las altitudes de llegada de los aludes y la temperatura se puede poner en evidencia a través de las correlaciones entre los rozamientos que controla la dinámica de aludes y las propiedades físicas de la nieve. En canales bien parametrizadas se desmuestra que el coeficiente de rozamiento estático de la nieve aumenta con la temperatura. Ese resultado sugiere que el aumento de las altitudes de llegada de los aludes puede ser atribuida, al menos en parte, al aumento simultáneo de las temperaturas invernales.

Este esquema básico diferencia, por un lado, la reducción de la innivación a bajas altitudes provocado por el recalentamiento del clima, y por otro el aumento de la actividad de aludes en altitud alta. Esta tendencia concierne al macizo sur de Los Alpes franceses que tiene de media una altitud media superior a los situados al norte y es sometidos a las influencias climáticas del Mediterráneo y del Atlántico.

Otros lugares y periodos más largos

Para comprender bien la relación aludes – clima es necesario interesarse por periodos de tiempo más largos, incluyendo épocas en las que el clima claramente era distinto al actual. Las evoluciones de varios siglos se documentan con:

  • liquenometría que data la edad de los líquenes en las zonas de llegada de aludes;
  • dendrocronología, identificando perturbaciones de crecimiento de los anillos de las antiguas poblaciones forestales;
  • archivos históricos contextualizados con la mejor precisión posible,

técnicas, especialmente estas últimas, que suponen una implicación multidisciplinar importante.

Como muestra, algunos resultados recientes documentan un descenso muy marcado de la actividad de aludes en la Cordillera de Los Vosgos durante la segunda mitad del siglo XIX, periodo que coincide con la salida de la Pequeña Edad del Hielo.

Proyecciones para el futuro

Las futuras evoluciones de la actividad de aludes pueden ser deducidas en parte de las proyecciones climáticas, una vez adaptadas éstas a la topografía de las cordilleras y asociadas a simulaciones de evolución del manto nivoso. Así, en los Alpes franceses, la combinación de reanálisis nivometeorológicos detallados y relaciones estadísticas aludes-clima han permitido predecir, bajo la hipótesis de un escenario medio de evolución de emisión de gases de invernadero, una disminución global del 20 al 30 % de la actividad de aludes durante el curso del siglo actual, en relación al periodo “de referencia” 1960-1990.

La bajada de actividad es más drástica en primavera y a baja altitud, por el hecho de una casi desaparición del manto nivoso. Por el contrario, se espera un aumento de la actividad de aludes donde el manto nivoso sea suficientemente potente, es decir, en pleno invierno a alta altitud. Para los indicadores estacionales y anuales, los cambios esperados son ya importantes para el año 2050, y en el periodo 2050-2100 la evolución continuará la misma tónica, en relación al periodo 1960-1990.

Estas proyecciones son ligeramente modificables, están basadas en el informe IPCC (2007) y no integran los últimos escenarios de evolución propuestos por IPCC recientemente.

Tendencia a más aludes de nieve húmeda

Durante los inviernos más recientes, los Alpes franceses han vivido una sucesión de periodos de importante actividad de aludes de nieve húmeda. Se han observado consecuencias espectaculares con daños a infraestructuras.

Parece, según análisis estadísticos sistemáticos efectuados en los Alpes suizos y franceses, que los aludes de nieve húmeda se manifiestan desde aproximadamente el año 2000 y se manifestarán en el futuro más precozmente en todas las altitudes, en particular en alta altitud y/o en “pleno invierno”, es decir, en los sectores y durante los periodos donde es, de momento, poco importante o casi inexistente.

En términos de riesgo, el aumento de la actividad de aludes de nieve húmeda podría contrarrestar la disminución de las altitudes de llegada. Pues, en efecto, los aludes de nieve húmeda pueden alcanzar distancias muy grandes por el hecho de una caída del coeficiente de rozamiento estático cuando se superan los umbrales de contenido de agua líquida superiores a los 30 Kg/m3. Igualmente, los aludes de nieve húmeda son susceptibles de generar presiones de impacto claramente mayores que las predichas por las coladas frías y secas. El conocimiento actual del comportamiento mecánico de la nieve húmeda es aún muy limitado para cuantificar con precisión el impacto de estas tendencias sobre la exposición de las personas y los bienes.

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